El desempleo en Colombia se rehúsa a bajar de los dos dígitos. Las últimas cifras que reveló el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) sobre el desempleo muestran que la tasa nacional se ubica en 12.1%, lo que da cuenta de una disminución frente al 12,5% que se registró en el mismo periodo del año 2012.
Con estos últimos datos arrojados por el DANE podemos ver que las ciudades más afectadas por el desempleo son Cúcuta, con una tasa del 17,8% de desempleados, y Popayán (17,1%). Por su parte, las ciudades menos afectadas en esta materia son Barranquilla (8%) y Bucaramanga (8,6%). Las ciudades principales como Bogotá, Medellín y Cali tienen unas tasas de 9,5%, 11,7% y 14,8% respectivamente.
Un dato significativo es que en los últimos 20 años Colombia es el único país del subcontinente en permanecer con una cifra de dos dígitos de desempleo. Durante este período su tasa de desempleo ha mostrado una tendencia inelástica respecto al crecimiento económico. Es decir que con el auge económico de los años 2006 y 2007, o con el deterioro global de la economía y las repercusiones de estas en el país en los años 2008-2009, la variación de la tasa casi no ha variado.
La economía en los últimos años ha mostrado un crecimiento estable, las exportaciones crecen en buena medida, los inversionistas extranjeros nos ven como uno de los países preferidos de la región para hacer negocios, y el PIB tiene una variación porcentual positiva y alta, comparada con los demás países de la región y del mundo, a pesar de la crisis económica global. Entonces, ¿por qué no se ve esto reflejado en la generación de empleo formal?
Con todas estas señales positivas de la economía colombiana en los últimos años es difícil pensar que la tasa de desempleo aún siga en dos dígitos y que más que eso los colombianos no puedan vincularse con un empleo estable.Según el DANE, en 1990, en el sector industrial los empleos permanentes representaban más del 90% de los ocupados, mientras los temporales sólo llegaban al 7%. Para 2003, la ocupación temporal en el sector supera el 25%.Actualmente esta situación se ha agravado debido a múltiples factores que llevan al colombiano que no logra vincularse establemente con una empresa a buscar otros medios que le devenguen remuneración monetaria. Entonces les toca aceptar empleos informales carentes de prestaciones sociales, aumento de la subcontratación y vinculación por prestación de servicios.
Uno de los efectos que más pueden afectar al país en el largo plazo es la sostenibilidad del régimen de seguridad social. La forma en que el Estado tiene que cubrir la salud y las pensiones de muchos desempleados o empleados informales que no pueden cotizar una pensión nos lleva a un déficit fiscal en el que el estado tiene que tomar partido en ese régimen social que debería ser auto-sostenible, financiado con el aporte de empleados y trabajadores formales.
Al largo plazo, esta forma de régimen clientelista del Estado de suplir este tipo de necesidades llevará a Colombia a un déficit fiscal muy grave. El Estado tiene que empezar a incentivar la creación de empleos formales y permanentes para garantizar así una tasa de desempleo estable de un solo digito y un régimen de seguridad social auto-sostenible.
Esperemos que la situación del mercado laboral pueda mejorar y podamos llegar a esa utópica cifra de un solo digito, pero que más que una cifra sea el resultado de políticas eficientes que tengan en cuenta los desafíos económicos que se le presentan a Colombia en los próximos cinco años. Y siempre teniendo en cuenta que un país como el nuestro no puede salir del subdesarrollo con un mercado doméstico tan miserable y con un estado tan apático en esta materia.
Por: Santiago Jimenez Londoño
Publicado en: http://colombiaopina.co/index.php?op=234
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