viernes, 29 de marzo de 2013

PACÍFICOS PERO POBRES



Esta puede ser la mayor conclusión de los colombianos al leer la reciente publicación del DANE sobre la Encuesta Nacional de Calidad de Vida del año 2012, publicada el 13 de marzo del 2013 donde se reveló que el 42,4% de los hogares colombianos se consideran pobres. La Región Pacifica viene siendo la más afectada con el mayor porcentaje de hogares que se consideran pobres (63,4% de la población, según el informe).

Desafortunadamente esta historia de olvido y pobreza no pareciera tener solución. Han sido muchas las intervenciones de los expertos en economía y desarrollo sobre lo que debería hacer la Región Pacifica para mejorar sus condiciones de atraso y pobreza extrema. A pesar de ello, pareciera que el gobierno central no ha entendido que la exclusión social y los elevados índices de pobreza  no sólo generan  problemas económicos, sino también problemas de gobernabilidad, estabilidad política y convivencia ciudadana.

El gobierno debe entender que el dinero de la bonanza minero-energética de los últimos años debería estar encaminada a como alguna vez lo pensó el padre de la economía moderna, Adam Smith, a generar un mayor beneficio social a raíz del crecimiento. Para generar un nivel de desarrollo superior al actual se debe buscar robustecer los pilares de este, que son: la pobreza y la educación. No se puede pretender que una sociedad o una región avance con cifras tan paupérrimas como la del analfabetismo en la región: 20,1 % de la población es analfabeta. Cifra que en pleno siglo XXI pareciera imposible.

Más allá de discursos y de buenas intenciones, la población de esta región necesita soluciones estructurales referentes al tema de educación y pobreza extrema. No basta con que el gobierno cree o aplique programas asistencialistas como suele ser el SISBEN y Familias en Acción, ni enviar ayudas alimentarias cada vez que se desate un escándalo social con las cifras de pobreza o girar recursos sin control como sucede comúnmente.

Esta región no necesita dinero regalado ni la limosna de las demás regiones. Requiere que se creen políticas de desarrollo económico invirtiendo y construyendo infraestructura que propicie un mejor espacio para los negocios, para fortalecer industria, y para atraer inversionistas no sólo nacionales, sino también internacionales. Se busca que estos, a medida que vayan generando empresas, encaminen a construir políticas con apoyo del gobierno local para la reinversión de los recursos de una forma más responsable y apropiada, para generar el cambio necesario en educación, pobreza y desarrollo.

La nación sigue teniendo una deuda enorme con estos pueblos marginados. La riqueza está concentrada en el interior del país, tal como lo revela el coeficiente GINI, que técnicamente mide el nivel de pobreza y la concentración de ingreso. Este indicador muestra que en la región del Pacifico viven los más pobres, los que menos recursos poseen y los que menos oportunidades tienen de generar un cambio estructural en sus condiciones de vida.

Los caminos son muchos. No se puede hablar de una redistribución del ingreso, cosa que solo generaría más desigualdad. Lo que sí es menester es generar políticas que aborden el tema por el lado del crecimiento económico y desarrollo social, para que con gestos de inversión del Gobierno Central se pueda buscar una salida.

Para que la región sea capaz de generar empleos de calidad, para que sea auto sostenible, para crear viviendas dignas, aumentar los ingresos y así distribuirlos equitativamente y aumentar el ingreso del gobierno regional y este usarlo para satisfacer las necesidades por medio de la asistencia estatal encaminada a ir generando desarrollo.

"El desarrollo exige la eliminación de las principales fuentes de privación de la libertad: la pobreza y la tiranía, la escasez de oportunidades económicas y las privaciones sociales sistemáticas, el abandono en que pueden encontrarse los servicios públicos y la intolerancia o el exceso de intervención de los Estados represivos" diría Amartya Sen (Premio nobel de Economía en 1998) en clave de la trágica realidad del Pacífico Colombiano. Esperemos que expertos en el tema se dediquen a que esta región pueda renacer y aportarle en gran medida al crecimiento económico del país. De esta manera, así suene utópico, seguirán siendo pacíficos, pero dejarán de ser pobres.

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