PENSAR LA VIOLENCIA EN MEDELLIN
En los últimos días, el contraste de noticias que los habitantes de la ciudad de Medellín hemos recibido ha sido enorme. Desde ser nombrados como la ciudad más innovadora, reconocimientos alrededor del mundo sobre cómo hemos sido capaces de transformarnos como ciudad y muchas otras cosas que hacen creer que Medellín ha llegado a un punto imbatible frente a las otras ciudades de nuestra amada patria.
Luego, nos enfrentamos con noticias como las que salieron a la luz el 7 de marzo en el periódico El Colombiano sobre las cifras de homicidios, las cuales muestran un aumento del 21,2% respecto al mismo periodo del 2012, preocupando nuevamente la alta cifra de homicidios en la comuna 13 (San Javier), en la comuna 10 (La Candelaria) y en la 8 (Villa Hermosa).
Pero no sólo han aumentado los homicidios, los hurtos y las vacunas. Se publicó también el dato de que en el año 2003 había 3200 hombres al servicio del crimen, mientras que al comienzo del año 2010 la cifra aumentó a más de 9700. Para darnos una idea de la magnitud de esta cifra, se habla de que la guerrilla tiene 7.200 hombres en sus filas. Sólo en la comuna 8 en el año 2012, cerca de 14 combos reclutaron a más de 440 menores de edad para incorporarlos al crimen. Se habla también de que entre 2008 y 2012, 18.700 menores de edad cometieron delitos en Medellín. Jóvenes que cada día se ven más perjudicados, pues la Alcaldía sigue ignorando los hechos, lo que finalmente los llevará a alejarse más y más de su educación, de un futuro más promisorio y de un ideal de salir adelante y proponerle a su ciudad y a su país sus talentos, sus ideas y sus fuerzas.
Invito a las autoridades civiles y militares a tener en cuenta que el Artículo 124 del Estatuto de Roma ya perdió vigencia en nuestro país, lo que implica que a quienes cometen crímenes de guerra y de lesa humanidad en Colombia pueden ser extraditados para ser juzgados por Cortes Penales Internacionales. Falta que se le diga pan al pan y vino al vino y dejar de usar eufemismos para calificar los actos delincuenciales que desestabilizan de manera grave el orden jurídico de nuestro país.
La deserción escolar es otro tema preocupante, se habla de que cerca de 17.000 niños estarían desertando al año en las escuelas de Medellín. 90% de estos lo hacen por motivos de violencia. Sin justicia ni respeto por la vida, no podemos llegar a ese sueño de una Medellín más educada. Los jóvenes, el futuro del país, tienen que ser prioridad de la Administración Municipal y ser el foco de todas las políticas que pretendan generar cambio en la ciudad. No podemos esperar que la única razón para que nuestros niños jueguen a las escondidas sea por el miedo a que estos combos los encuentren, los recluten y en el peor de los casos terminen arrebatándoles la vida.
Pareciera que esos sueños de los habitantes de la capital de la montaña de vivir en una ciudad más segura, se convirtieron en noticias del día a día sobre la muerte de niños inocentes por causa de balas perdidas, de amenazas que no les permiten ir a la escuela y muchas otras caras de la violencia que han creado estos grupos armados. También pareciera que ese sueño de todos de vivir en una Medellín más segura y sin homicidios nos diera el calificativo de “utopistas patéticos”, esos que reclaman y hacen una petición de un “imposible”.
Reclamamos como ciudadanos un fortalecimiento de las instituciones dependientes de la Alcaldía, que se reconozcan públicamente los problemas de la ciudad y un debate abierto sobre los temas de seguridad y desarrollo para que el ciudadano tenga conocimiento de lo que realmente está pasando.
Medellín, tierra a la cual amo y merecedora de todos los premios por sus grandes avances en cuanto a transformación social y desarrollo económico, también merece y necesita que la administración local sea clara y objetiva respecto a lo que está pasando día a día en las calles.
Esperemos que la Alcaldía reconozca los problemas a los cuales se enfrenta la ciudad actualmente y tome cartas en el asunto para que así un día, esperemos no muy lejano, podamos llegar a esa utopía de una Medellín sin violencia.
Autor: Santiago Jimenez Londoño
Publicado en: http://colombiaopina.co/index.php?op=282
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